martes, diciembre 18, 2007

1- Animal carnívoro perteneciente a la familia de los mustélidos

Pensé que sería más fácil. Me sorprendía cómo todos se acercaban a ti en actitud casi de oración, hablándote de cosas imposibles y el otro lado de la luna. Yo nunca pude. Yo sólo quería estar contigo, acercarme de puntillas y apartarte el pelo mientras dormías. Entendía que eras como una puerta, una llave hacia nuestro trozo particular de cielo. Donde cabíamos únicamente tú y yo, incluso un poquito apretados si elegías otra vez la cama del sábado. Quise explicarte cuánto se puede dar sin pedir nada a cambio, salvo tu risa y tu sonrisa. Que no se pueden poner barreras a la felicidad cuando hay tanto cariño por medio. Que me vas cambiando poco a poco, me moldeas como a una figura de barro y ahora sólo puedo pronunciar tu nombre y ninguno más. Por eso no me arrepiento de nada, de ningún momento que compartimos, como nadie lamenta haber sido niño, haber jugado con la arena. Ya que volver a vivirlo parece que es imposible, al menos me gustaría que esos instantes, que ese tiempo no arda cuando toque hacer limpieza, que no sea un lastre cuando tu corazón pese demasiado de tanto amor y sientas que te cuesta seguir avanzando. Ahora me he dado cuenta, al final he comprendido que fui feliz en ti, en esa estación, en ese amor que creamos. Pero los abrazos sólo duran para siempre si se alimentan a diario, y es imposible construir un puente sólo desde un lado del río. No permitamos que aquello muera de hambre. No se lo merece. No nos lo merecemos. Mantengamos una vela encendida por si algún día volvemos a coincidir a oscuras por las calles.