Contra una puerta de cristal
"Pues sí, alguien dijo por ahi que es mejor tener el corazón roto a no tener corazón... apuesto lo que quieras a que quien lo dijo tenía el corazón repleto de mariposas de esas que nunca terminan de posarse, apuesto que sonreía por las mañanas, siempre acompañado y que tomaba el café sin azúcar. Así es fácil hablar, arriesgar con una maraña de redes meciéndonos en un vacío inexistente. Dar un paso adelante y mirar a los demás por encima del hombro ocultando que en casa se tiene quien lame los arañazos hechos a punzón oxidado, porque así es como supuran los corazones rotos, por si el que dijo eso no lo sabía.
Puede que quien habló no supiese como se estiran las madrugadas, como duelen las canciones, lo que cuesta disimular la tristeza, las lágrimas atrevidas, el peso de unos labios que buscas y no encuentras ni ejerciendo de colibrí en mil bocas desconocidas. Porque nunca vuelve de nuevo, porque el amor que nunca vuelve es el que más esperas, porque rebañas el fondo de los vasos y los charcos de todas las noches sin querer darte cuenta que ya no te quedan réplicas. Y prometes en cada escalón no sentir antes de volver a encontrarte con ellos.
Así pues, estoy seguro que quien dijo esta brillante frase no conocía los efectos de un corazón hecho añicos. Y si lo hacía... miente.
Puede que quien habló no supiese como se estiran las madrugadas, como duelen las canciones, lo que cuesta disimular la tristeza, las lágrimas atrevidas, el peso de unos labios que buscas y no encuentras ni ejerciendo de colibrí en mil bocas desconocidas. Porque nunca vuelve de nuevo, porque el amor que nunca vuelve es el que más esperas, porque rebañas el fondo de los vasos y los charcos de todas las noches sin querer darte cuenta que ya no te quedan réplicas. Y prometes en cada escalón no sentir antes de volver a encontrarte con ellos.
Así pues, estoy seguro que quien dijo esta brillante frase no conocía los efectos de un corazón hecho añicos. Y si lo hacía... miente.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home