miércoles, abril 09, 2008

La cuestión

Ya lo sé, ya lo sé, no lo digas, sólo a ti me faltaba perderte,
cerrar el ciclo de mis despedidas.
No sé como lo dudé,
como esperé que te me quedarás en la piel.
Ahora sí me quedé sin nada.
.
Desde hace muchos meses eres lo único que he querido.
La última vez que hablé de dejarte, expliqué que eras una maldita droga que invadía mi sistema y por la que había generado una dependencia emocional, física, psicológica y en general absurdamente fuerte.
Hace minutos, que supe que era irremediable, que tenía que irme de tu lado, me dieron ganas de gritarte todo lo que no he podido decirte... por amor.
¿Supiste alguna vez que te quiero?
Te quiero, te quiero, te quiero como no se si volveré a querer... te quiero tantísimo.
Te quise más que a muchas, te quise lo que a muchas no pude, te di lo que a otras no supe.
Mi tiempo entero, mi limitada capacidad de creación... por ti dejé de lado mi vida que se entretuvo en muchas ramitas y bosques de tu inmensidad.
Alguno ha estado contigo y ha sido feliz sin ti... yo no sé cómo, no imagino la vida lejos de ti, de tus manos monstruosas, trituradoras de vida.
Eres... mi verdugo favorito... mi amor platónico, mi maestra, mi carrusel de feria, la niña que había que cuidar, mi más reciente motivo de estrés incontrolable. Fuiste mi forma de hacer justicia, mi manera de gritar las verdades... la mordaza que me inundó de impotencia los sueños.
Fuiste mis zapatos nuevos cada mañana, lo que hacía mientras tenía tiempo de tener una vida.
Supongo que disfrutaste de tu última tortura, que debo reconocer fue magnánima.
Pero se llegó el día, hay un precio que pagar, estaba advertido, una vez me lo dijiste:
"Haz tu vida sin mi. Será lo mejor para los dos."
Y mira... al final sabremos si acertaste y perdiste... me... perdiste.
La única forma de poder vivir sin ti será mudarme a otro planeta.