Hoy es uno de esos días...
Hoy es uno de esos días en los que estás triste, especialmente triste. Y lo más lógico es pararte a pensar el porqué de esa tristeza. Y cuanto más piensas más triste te pones y más canciones tristes escuchas y más triste te pones y más te paras a pensar que estás triste. Y no hace falta pensar mucho para darte cuenta de que es por ella. Tardaste demasiado tiempo en darte cuenta de quién era quien en verdad te importaba. O quizá tu error fue que cuando te enteraste, no se lo dijiste tan claro como se lo tenias que haber dicho. Te consuela saber que seguramente ella no tiene el mismo interés por ti, pero que consuelo es ese? Además te desconcierta su forma de afrontar las cosas. Sabe lo que sientes por ella? Claro que lo sabe. Pero desde cuándo lo sabe? Seguro que no desde hace poco, es evidente. Pero por qué ella no ha hecho o dicho nada? Fuera para bien o para mal... La amistad... por qué fastidiarla, quizá. Pero eso no te llega. Llegados a este punto ya no te llega. Porque te has dado cuenta de que te importa de verdad. Que hay más mujeres está claro, pero ninguna es como ella. Porque esa forma de ser que te desconcierta y que tantas veces te exaspera es la forma de ser que te gusta. Esa ironía, ese sarcasmo que tanto te hace dudar consigue sacarte siempre una sonrisa. Ya te has dado cuenta hace mucho tiempo que siempre que abres el correo en el ordenador, ese tiempo de espera, el corazón se acelera porque esperas y deseas que alguno sea de ella. Aunque no suele ser así. Cada vez que llega un mensaje al móvil tienes la pequeña esperanza de que sea ella quien lo manda. Cada vez que vas a su ciudad, si sabes que la vas a ver, te encuentras especialmente alegre, que preciosa ciudad. Si por cualquier cosa sabes que no la verás... no tienes ni ganas de ir a esa gris y lluviosa ciudad. Que te has equivocado es seguro, y muchas veces. Es curioso que ella te conozca tanto y a la vez tan poco. Te conoce más de lo que te conocen las demás, pero al mismo tiempo... no te conoce. Sabe que no eres lo que sin quererlo aparentas ser, pero no sabe lo mucho que piensas en ella. Estás seguro que ella cree que es una más entre tantas. Por una parte es normal, nunca se lo has aclarado. Pero debería darse cuenta de que no es así. Esas cosas se ven, se notan. La forma en que le hablas, la miras. Si supiera... o lo sabe... y no se fía. Normal, tu fama... Te la has ganado. Mucha con justicia, otra no tanto. Si pudieras estar un momento dentro de ella para ver que es lo que piensa de ti... Muchas veces te has dado por vencido con ella y seguramente volverás a hacerlo. Pasarás etapas tristes como estas y volverás a estar contento, pero sabes que es tu debilidad y volverás a caer. Vendrán seguramente otras... pero no como ella. Cuánto echas de menos sus labios! Porque sólo sientes lo que sientes por ella. Porque el sábado cuando se fue se te fueron las ganas de fiesta. Porque cuando pensaste que no iba a estar llegaste a dudar si era tan buena idea la de salir alli. Porque estás deseando que venga aquí algún día y poder pasar un día entero con ella. Porque egoístamente deseas que no salga, que no conozca a otra persona que la pudiera llegar a querer. Aunque por lo que oyes ya es tarde. Te aferras a la posibilidad de que vaya mal, que tristeza. Desear el mal a alguien no es tu estilo. Analizas lo vivido con ella y buscas resquicios, trozos de conversaciones, imágenes que te den un poco de esperanza y así vas pasando el tiempo. Es horrible ver que esa canción que te gusta tanto te recuerda demasiado a ella. Te asusta ver que has llegado a la ridícula situación de mandarle canciones especiales para ti en correos vacíos de palabras y llenos de temores, con la estúpida esperanza de que las escuche y aunque sea por un momento se acuerde de ti. Pero es que esas canciones dicen tantas verdades... Podrías llenar cd´s enteros con pensamientos sacados de cientos de canciones. Ahora suena “Tengo ganas”, qué ironía. “Tengo ganas de acostarme con la fe de tu mirada”, dice. “Tengo ganas de que te des cuenta que este amor secreto sólo es para ti”, ella se reiría. Lo pasas mal cuando estás mucho tiempo sin saber de ella. Quizá ahora es tarde. Quizá el de ahora sea de verdad porque no le gusta atarse mucho tiempo a nadie y este tiempo para ti ya es una eternidad. Ahora ya sólo te queda esperar. Ver películas que te recuerden a ella. Sonreir cuando acaban bien. Esperar a que como en un cuento de Benedetti tras el paso de los años se dé cuenta de que tú eras quién en verdad la apreciaba. Pero al fin y al cabo sólo son eso, cuentos. “Tengo ganas de que tengas ganas de tenerme a mi”
(20 de Agosto de 2006)
(20 de Agosto de 2006)

1 Comments:
como modificar esa tristeza que de a poco te lleva el alma, cuando necesitas su mano, cuando tu cuerpo en silencio necesita su piel,tus oidos necesitan sus palabras. Que dificil, parar esa tristeza que de a poco y lentamente te mata
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